
Ingredientes:
24 bizcochos de soletilla
250 g de mascarpone
1 vaso de café fuerte
1 chorrito de Amaretto
100 g de azúcar
3 huevos
Cacao amargo en polvo
250 g de mascarpone
1 vaso de café fuerte
1 chorrito de Amaretto
100 g de azúcar
3 huevos
Cacao amargo en polvo
Preparación:
Preparamos el café y lo mezclamos con el Amaretto, que es un licor de almendras italiano con un puntito amargo, muy rico, si no lo tenemos, podemos poner otro, o ninguno, pero a mi me encanta el sabor que le da.
Lo echamos en un bol y vamos remojando los bizcochos, rápidamente, vuelta y vuelta, para que no se humedezcan demasiado.
Los vamos poniendo en el fondo de 6 vasos si lo hacemos en raciones individuales o en un recipiente hondo si queremos todo junto, yo he puesto 3 en el fondo de cada vaso y he reservado 6 que remojaremos al final, para adornar.
Separamos las yemas de las claras y las batimos bien las yemas con el azúcar, y cuando esten blanquecinas, les añadimos el queso mascarpone hasta que quede todo bien cremoso.
Aparte batimos las claras a punto de nieve y cuando estén bien firmes las añadimos a la crema de mascarpone con movimientos envolventes, y cuando estén bien integradas vertemos la mezcla sobre los bizcochos remojados con café.
Si nos apetece o los moldes son altos podemos poner otra capa de bizcochos intercalada entre dos de crema, por último espolvoreamos la superficie con el cacao en polvo y adornamos con el último bizcocho remojado en ese momento.
Dejamos refrigerar un par de horas antes de servir y listo, riquísimo, y muy fácil.

Preparamos el café y lo mezclamos con el Amaretto, que es un licor de almendras italiano con un puntito amargo, muy rico, si no lo tenemos, podemos poner otro, o ninguno, pero a mi me encanta el sabor que le da.
Lo echamos en un bol y vamos remojando los bizcochos, rápidamente, vuelta y vuelta, para que no se humedezcan demasiado.
Los vamos poniendo en el fondo de 6 vasos si lo hacemos en raciones individuales o en un recipiente hondo si queremos todo junto, yo he puesto 3 en el fondo de cada vaso y he reservado 6 que remojaremos al final, para adornar.
Separamos las yemas de las claras y las batimos bien las yemas con el azúcar, y cuando esten blanquecinas, les añadimos el queso mascarpone hasta que quede todo bien cremoso.
Aparte batimos las claras a punto de nieve y cuando estén bien firmes las añadimos a la crema de mascarpone con movimientos envolventes, y cuando estén bien integradas vertemos la mezcla sobre los bizcochos remojados con café.
Si nos apetece o los moldes son altos podemos poner otra capa de bizcochos intercalada entre dos de crema, por último espolvoreamos la superficie con el cacao en polvo y adornamos con el último bizcocho remojado en ese momento.
Dejamos refrigerar un par de horas antes de servir y listo, riquísimo, y muy fácil.

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